El pasado 20 de agosto vivimos un momento histórico en la era del deporte español, la selección femenina de fútbol conseguía el mundial, logrando lo que su homólogo masculino logró en el pasado 2010. Una gesta histórica al alcance solo de 2 países, España y Alemania. Fue apoteósico como Olga Carmona marcaba un gol espectacular y como España volvió a gritar gol al unísono. Llegó el pitido final y todas enloquecimos, España volvía a ser campeona del mundo. Todas y todos gritábamos de emoción, hasta que el machismo dijo que esto no podía ser, no podía ser que las mujeres fueran protagonistas de su propia historia. Un hombre, en este caso, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol tenía que manchar un momento histórico, besó a Jenni Hermoso sin su consentimiento. Y si, es algo grave, por mucho que algunos estén intentando quitar leña al asunto, es algo muy grave que, delante de las cámaras de todo el mundo, un presidente de la federación actúe de esa manera, es el equival...
Comentarios
Eso sí, too cemento y de un gris funcionario de la muerte, es de un original que te cagas. A este paso el único verde que va a quedar en el pueblo es el de esta página, o Blog, o como se llame, pero mira, mejor este verdirrojo que ninguno.
¡Qué cutre, por dios, es este gonbierno!
Por eso ahora, en el fondo me alegro de como está el pueblo, aunque sólo sea por un momento. Pero ¿tu sabes, que gusto da pensar, que esta gente, se tenga que buscar la vida, como todo hijo de vecino, para encontrar un mísero aparcamiento?
¿Por qué será que ahora, les interesa la Ordenación integral del tráfico en Miajadas?
La respuesta está clara: Es muy triste llegar por la mañana tempranito y puntual al trabajo, y de repente... ¡Huy, que lástima!, sino tengo aparcamiento. Y con las ganas y el fuerte ímpetu que esta gente pone en realizar sus tareas lo más pronto posible, esto es un impedimento muy grave, que hay que resolver lo antes posible.
Además, ¡Qué leches!, a mi también me gustaría llevar a mi mujer al mercado, y hacer mis compras, sabiendo que cuando llegue, un precioso aparcamiento me está esperando, ¡Hay que ilusión! y sólo para mí.